El maestro cantero se dirige con su caballo a la posada más próxima tras una dura jornada por los caminos castellanos. Allí espera saciar su sed y con un poco de suerte tal vez conseguir algo de trabajo. Los lugareños le han comunicado que se han iniciado las obras de un nuevo templo religioso en las proximidades. Está ansioso por tallar de nuevo la piedra, por utilizar sus viejas herramientas que heredó de su padre y por dejar su marca en la piedra tallada tal y como marca la tradición. Hablará con el maestro arquitecto y le ofrecerá sus servicios a cambio de un lugar cálido donde dormir, pitanza diaria y si se tercia un pequeño jornal que le permita cambiar sus viejos zapatos.
Después de dar buena cuenta a una rica cerveza fría monta de nuevo su caballo y recorre la zona en busca del lugar donde se realiza tan magnífica obra. Pronto la descubre. Se oye un gran bullicio. Los albañiles están trasladando grandes bloques de piedra para que los canteros los transformen en sillares, los carpinteros trabajan con ahínco dando los últimos retoques a los andamios, el maestro arquitecto está dando instrucciones a un grupo de hombres sin oficio que han llegado desde varios puntos de la comarca y que han venido para trabajar en la obra gratuitamente y así redimir sus pecados.
Nuestro hombre es feliz. Sin demora habla con el capataz de la obra. Al cabo de un rato ya está junto con el resto de los profesionales de su gremio. Su trabajo inmediato serán los capiteles que decorarán la galería porticada, las arquivoltas de la puerta principal y sus canecillos más próximos…
Esta historia aquí narrada podría haber ocurrido sin lugar a dudas en alguna de las múltiples construcciones que se realizaron durante los siglos XI al XIII. Esta época fue prolija en la creación de templos, monasterios y hospicios que recorrían los caminos de la España de la reconquista.
El Arte Rómanico (tal y como se conoce este momento de la historia del arte) es de vital importancia en el desarrollo de posteriores tendencias arquitectónicas. Surge en Europa y sobre todo con más fuerza en Francia, Alemania, Italia y España. La mezcla de lo real y lo fantástico le da un sentido mágico a la arquitectura y la iconografía románica. En la Península Ibérica surge con fuerza en la zona astur leonés. Posteriormente se va introduciendo poco a poco por el resto de la zona norte.
Surge con fuerza la planta de cruz latina abandonando poco a poco la basilical más propia de la arquitectura prerrománica y paleocristina. Los muros de las iglesias son más fuertes y casi siempre están reforzados por contrafuertes que los sujetan. La piedra es utilizada habilidosamente por los maestros canteros bien para transformarla en sillares o bien para tallarla con hermosas ornamentaciones religiosas y sacras. Los ábsides o capillas suelen ser semicirculares o poligonales y suelen estar en la parte final de la nave central. El arco más utilizado suele ser el de medio punto (con forma de semicircunferencia). Las columnas coronadas por bellos capiteles son auténticas joyas. Colocadas en las galerías porticadas o en las puertas principales del templo decoran con singular belleza. Las arquivoltas (arcos alrededor de la puerta) y el tímpano (elemento semicircular situado encima de la puerta) suelen estar ricamente decorados, destacando el Cristo Todopoderoso o Pantocrátor como figura más relevante.
Por todo ello lo más recomendable para entender bien esta arquitectura es darse un paseo por las innumerables poblaciones que albergan monumentos románicos. Tal es el caso de la provincia de Segovia y de la propia capital. La zona de la que os voy a hablar y que he visitado junto con mi familia este fin de semana es la de Pedraza y sus alrededores. Muchas de las iglesias que hemos podido contemplar han sido declaradas monumento Histórico Artístico gracias a lo cual se las protege y restaura evitando así los expolios y abandonos que las dejaría en un estado ruinoso. Destacan poblaciones como Sotosalbos con la iglesia de San Miguel Arcángel y su impresionante galería porticada, San Pedro de Gaillos también con su iglesia con galería porticada y las ornamentaciones de los canecillos, la Cuesta y su iglesia de San Cristobal con tu torre y por último y para mí la más entrañable la iglesia de Nuestra Señora de las Vegas en Requijada con sus impresionantes capiteles y coloridas arquivoltas.
Os animo a todos a contemplar en silencio estos retazos de historia observando todos y cada uno de los detalles de tan magnífico trabajo. Es importante que cuidemos nuestro rico Patrimonio.




















Escrito por Gonza 



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