Ayer por la noche llegué a la T4, tras un largo viaje de retorno. Por ahora no noto mucho el Jet Lag, creo que la diferencia horaria en sentido positivo y el momento de retorno han sido bastante propicios.
Llega la vuelta a Europa, donde el tamaño pequeño es de verdad pequeño. Vuelta al café expresso, a los cascos viejos de las ciudades y las calles mal señalizadas, vuelta a la latitud española más cálida, vuelta al euro y los impuestos incluidos y vuelta al curro.
Ahora me resulta fácil pensar en algunos contrastes cotidianos entre nuestras culturas. Hay costumbres norteamericanas que no echaré de menos, por ejemplo el 15-20% de propina semi-obligatoria y los impuestos no incluidos que te vuelven loco en cada compra o cuando vas a comer, el horario de los comercios, museos y pubs, la suciedad presente en muchas calles o lo cuadriculado que es el transporte público donde siempre has de pagar con el importe exacto.
Pero la vida allí también tiene ventajas, por ejemplo puedes pagar con tarjeta prácticamente todo (he llegado a pagar un café) y te hacen una conversión con las divisas del día y sin comisiones, mientras que aquí en España es fácil que te pongan pegas. También se nota que en los restaurantes las raciones son generosas y es imposible quedarse con hambre (no fui capaz nunca de tomar un postre). Es muy fácil orientarse en las ciudades ya que son más modernas y las señalizaciones de las calles son más efectivas que aquí.
Otra cosa que me gusta es que allí la naturaleza da la sensación de ser más salvaje, pero de estar más al alcance, un poco contradicción pero quizá se deba a que Canadá es un país muy grande pero tiene menos población que España, y los bosques y la fauna no está tan agobiados por el hombre. Ya pudísteis ver en las fotos que los animales son más confiados, y dicen que es muy fácil divisar osos o coyotes (aunque yo no he tenido esa suerte).
Además con el cambio dolar a euro salimos beneficiados y la vida allí se hace algo más barata.
Concluiré, aconsejando plenamente viajar a Canadá. Allí hay cadenas de hoteles y hostales que no están nada mal y no salen caras, desgraciadamente Canadá está lejos y eso se nota, sobre todo en el billete de avión. El país es enorme y tiene mucho por ver, pero creo que lo que más merece la pena es acercarse lo más posible a la naturaleza.
Si algún día vuelvo, me marcaría como destino deseado las Montañas Rocosas o los territorios inhóspitos del norte donde habitan los inuit.
Espero que sigáis atentos al blog, porque yo por mi parte voy a mantenerlo todo lo vivo que me permita la rutina laboral, y además es posible que en breve cuente con alguna ayudita.
Saludos!
Escrito por Guiller
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